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¿Qué es un honeypot?

12 de diciembre de 2024

En el artículo de hoy queremos hablarte de los honeypots. Un honeypot es una técnica de ciberseguridad que consiste en desplegar un sistema señuelo, deliberadamente expuesto, para atraer a los atacantes y observar cuál es su forma de operar sin poner en riesgo los sistemas reales.

Para qué sirve un honeypot

Los honeypots pueden usarse con varios objetivos:

  • Identificar y seguir actividades maliciosas.
  • Capturar malware y analizar su comportamiento, además de estudiar las tácticas y técnicas de los atacantes.
  • Recopilar información sobre amenazas nuevas.
  • Desviar y distraer a los atacantes de los sistemas reales.
  • Aprender sobre vulnerabilidades y exposiciones habituales.

Tipos de honeypot

Existen varios tipos, y cada uno responde a un propósito distinto.

  • De alta interacción: son sistemas completamente funcionales que imitan servicios y aplicaciones reales. Recogen una gran cantidad de información sobre la actividad del atacante, pero exigen más tiempo y más recursos.
  • De baja interacción: son versiones más simples y con menos funcionalidad. Suelen emular servicios concretos o protocolos de red, y son más fáciles de desplegar y mantener.
  • De producción: se despliegan en entornos reales y forman parte de la infraestructura de la organización. Su objetivo principal es detectar y frenar ataques en tiempo real.
  • De investigación: se implantan para reunir información sobre las tácticas y los métodos de los atacantes, y para analizar sus comportamientos y técnicas.

Cómo se despliega un honeypot

Desplegar un honeypot con criterio exige planificación, objetivos claros y conocimientos de ciberseguridad. Estos son los pasos generales que puedes seguir:

  • Define los objetivos: antes de empezar, deja claro qué buscas. ¿Capturar información sobre tácticas de ataque? ¿Detectar amenazas concretas? Define qué quieres conseguir.
  • Elige el tipo: selecciona el que mejor encaje con tus objetivos y tus recursos. Valora si quieres alta o baja interacción y si lo vas a desplegar en producción o en investigación.
  • Planifica el despliegue: decide dónde va a vivir. Puede ser en una red interna, en la nube o en una DMZ. Asegúrate de que queda aislado de los sistemas y los datos reales.
  • Elige el software: selecciona la herramienta adecuada según tus necesidades. Algunas opciones conocidas son Honeyd, Dionaea, Cowrie o Glastopf.
  • Configúralo: define los servicios falsos, los puertos abiertos, los protocolos emulados y el resto de ajustes relevantes.
  • Monitorízalo: implanta un sistema que registre y analice la actividad del honeypot, incluyendo la captura de tráfico de red y los registros de eventos.
  • Registra la actividad: establece un sistema de logs que capture todo lo que ocurre. Será lo que te permita analizarlo después.
  • Despliega y aísla: ponlo en marcha en el entorno elegido y aíslalo bien, para que no suponga una amenaza para los sistemas reales.
  • Crea los señuelos: configura cebos atractivos para el atacante, como servicios falsos, aplicaciones o documentos trampa.
  • Vigila de forma continua: revisa la actividad con regularidad. Analiza los registros para identificar patrones y detectar amenazas.
  • Analiza: estudia la información recogida para entender las tácticas y las técnicas de los atacantes. Eso es lo que mejora tu estrategia de seguridad.
  • Responde y mitiga: si identificas amenazas reales, actúa para mitigarlas y refuerza la seguridad de los sistemas de producción.
  • Actualiza y mantén: mantén el honeypot al día con los últimos parches. La seguridad importa también dentro de un honeypot.
  • Documenta: deja por escrito el despliegue, la configuración y el análisis. Te servirá de referencia y para compartir el conocimiento.

Ten en cuenta que desplegar un honeypot requiere conocimientos técnicos de ciberseguridad y entender bien cómo operan los atacantes.

¿Qué es un honeypot? · Zerod